Humberto Pittamiglio, El profesional & Alquimista

Humberto Pittamiglio

Humberto Ponciano Pittamiglio Bonifacio nació el 19 de Noviembre del año 1887 en el seno de una modesta familia de inmigrantes italianos.

Su padre, Juan Domingo Pittamiglio (1849 – 1932) de profesión zapatero, y su madre Julia Bonifacio, ama de casa (1851-1939) conformaron una familia, integrada por sus seis hijos: José Pascasio, Luis Pío, Juan Pedro, Teresa Margarita, Luisa Teresa y Umberto. Inicialmente la familia se radicó en el barrio del Cordón, en Montevideo, siendo Umberto bautizado en la fé católica en la tradicional parroquia del Cordón, Nuestra Señora del Carmen, el 29 de Setiembre de 1888.

Cursó estudios universitarios en la Facultad de Matemáticas y Ciencias Anexas, graduándose de Arquitecto e Ingeniero en el año 1918. De la época de estudiante, se recogen elogios a su desempeño, inquietud e inteligencia, la cual quedará en evidencia una vez que comienza sus primeros trabajos en una de las Constructoras más pujante de primera mitad de siglo pasado, Adolfo Shaw Construcciones. De empleado de dicha firma, se convertirá en socio de la misma con el transcurso de los años.

Asimismo destacó desde el ámbito político, desempeñando diversos cargos en la Administración Pública (Edil de la Junta Departamental de Montevideo, Presidente de la Comisión Departamental de Instrucción Primaria) siendo el de mayor relevancia su nombramiento como Ministro de Obras Públicas, durante la Presidencia de Baltazar Brum, en 1919. De este período se rescata su preocupación y accionar relacionado a la construcción de viviendas sociales, y mejora del alumbrado público.

Su legado arquitectónico es muy vasto, destacándose las siguientes construcciones: San Felipe y Santiago (Emilio Frugoni esquina Guayabos), Torrecilla (Boulevard Artigas esquina Boulevard España), Ex-Confitería Cantegrill (21 de Setiembre esquina Williman), Castillo Pittamiglio en Las Flores (Maldonado), Quinta de Colón, entre otras.

De su faceta como Alquimista, y ya habiendo pasado cincuenta años de su desaparición física, existen más preguntas que certezas. Cultivador de un bajo perfil, supo mantener en el más absoluto hermetismo su vínculo con órdenes esotéricas y fraternidades. Sin embargo, y para aquellos entendidos, su Castillo revela misterios a gritos.